Por décadas, las rutas marítimas fueron tratadas como infraestructura neutral del comercio global. Sin embargo, la historia demuestra que los estrechos nunca fueron simples accidentes geográficos: fueron instrumentos de poder. Desde los bloqueos napoleónicos hasta la Primera Guerra Mundial, desde Suez hasta el "Tanker War", el control de los flujos comerciales ha sido una herramienta de coerción estratégica . Hoy, las tensiones simultáneas en Ormuz, Bab el-Mandeb, Malaca y el Estrecho de Taiwán sugieren que el comercio vuelve a ser politizado. Esta nota propone leer esa transformación desde la larga historia del poder marítimo y advertir que, cuando los estrechos se tensionan, el orden internacional está cambiando.